
En el año 2013, este americano de Siracuse, New York, pesaba 306 kilos. Y a consecuencia de su extrema obesidad y su insano estilo de vida, no podía salir de casa lo que provocó la pérdida de su trabajo.
“Estaba muy deprimido, dependía de las pastillas y del alcohol, y podía comer diez hamburguesas dobles con queso y dos pizzas a la misma vez”, recuerda Ronnie.
Bajó 208 kilos y hoy luce increíble
Pero cuando el médico le dijo que de seguir así no llegaría siquiera a su treinta cumpleaños, y fue en ese momento en que terminó de reaccionar y darse cuenta de que su vida necesitaba un giro de 180 grados.
Junto con un entrenador personal, Nick Murphy, se planteó un objetivo. Pero el camino a recorrer era largo y complicado.

Al principio, Ronnie tenía que entrenar sentado en la cama. Estaba tan obeso que no podía ni siquiera salir a la calle a hace ejercicio.
Al final, con la ayuda de su entrenador pudo empezar a hacer abdominales y cambió completamente su dieta. Dejó de comer comida rápida, llena de calorías y grasas, y empezó con una dieta saludable con mucha verdura.
Después de 75 días, Ronnie pudo levantarse sin ayuda de una silla y para fortalecer los músculos de sus piernas se ponía de pie tan a menudo como podía.
En solo 100 días, había perdido 45 kilos y finalmente, pudo ir al gimnasio. Para motivarse con el ejercicio, escuchaba a Taylor Swift mientras entrenaba.
Durante meses entrenó todos los días y empezó a perder kilos de manera increíble. Ronie ha llegado a perder 208 kilos, lo que supuso un enorme cambio para su cuerpo, su alma y su salud.
Pero la pérdida de tanta grasa le llevó a tener un sobrante de piel de 14 kilos, que no podía quitarse con el entrenamiento. Así que tuvo que pasar por el quirófano para conseguir el físico que tanto deseaba.


























